

El queso de flor Quesos Bolaños es una de las elaboraciones más antiguas de la tradición quesera canaria. Su origen se remonta a tiempos en los que los pastores utilizaban los recursos naturales disponibles para transformar la leche en alimento.
A diferencia de otros quesos europeos, el queso de flor no se desarrolló a partir del cuajo animal, sino gracias al conocimiento de las plantas locales. Esta particularidad lo convierte en un producto único dentro del panorama quesero.
En Gran Canaria, especialmente en la zona norte, esta técnica se ha mantenido viva durante generaciones.
El rasgo más distintivo del queso de flor es el uso de cuajo vegetal, extraído de la flor del cardo. Esta flor contiene enzimas naturales capaces de coagular la leche.
El proceso requiere mayor precisión que el cuajo animal. La coagulación es más lenta y sensible a factores como la temperatura o la cantidad utilizada.
En algunos casos se emplea una mezcla de cuajo vegetal y animal, conocida como “media flor”, pero el queso de flor puro se elabora únicamente con cuajo vegetal.
En Quesos Bolaños, este proceso se realiza de forma artesanal, respetando los tiempos naturales y evitando métodos industriales.
El queso de flor destaca por su textura blanda y cremosa. Su interior suele ser untuoso, casi líquido en los quesos más jóvenes.
En cuanto al sabor, presenta una intensidad media-alta, con notas vegetales y un ligero amargor final característico del cuajo de cardo.
El aroma es profundo y complejo, con matices lácticos y herbales que lo diferencian claramente de otros quesos canarios.
Este tipo de queso se consume tradicionalmente a temperatura ambiente. De esta forma se aprecian mejor su textura y su aroma.
Es habitual acompañarlo con pan artesanal, miel de palma o mermeladas suaves, que equilibran su ligero amargor.
En tablas de queso suele ocupar un lugar protagonista, ya que su personalidad lo convierte en una experiencia diferente dentro de cualquier degustación.
En la actualidad, el queso de flor Quesos Bolaños se sigue elaborando con los mismos principios, manteniendo el cuajo vegetal y los tiempos tradicionales.
La empresa conserva esta elaboración dentro de su catálogo como una forma de preservar un conocimiento ancestral. No se trata solo de producir queso, sino de mantener viva una técnica que forma parte del patrimonio cultural de la isla.
Gracias a este enfoque, el queso de flor Quesos Bolaños sigue siendo hoy una joya artesanal, difícil de encontrar fuera de Canarias y muy valorada por los amantes del queso auténtico.